Vigilancia Tecnológica e innovación

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Vigilancia Tecnológica e innovación: la herramienta de las organizaciones para aprovechar los efectos de la sobrecarga de información

La velocidad de los cambios del mundo actual ha hecho que los métodos convencionales de análisis del entorno sean herramientas cada vez menos eficaces frente a otras como la Vigilancia Tecnológica, que permite responder con rapidez y eficiencia a los cambios que puedan afectar a las empresas y organizaciones, junto a la posibilidad de aprovechar las oportunidades que se presenten.

“El arte de la guerra consiste en ver con exactitud el potencial de las situaciones. Es no olvidar los disturbios en tiempo de paz…y poner remedio antes de que ocurran…”, Yagyu Munenori (s. XVI).

Una frase que perfectamente puede aplicarse al empresario de hoy, quién debe poseer múltiples capacidades y competencias personales y profesionales, acompañado del manejo de una variedad de herramientas que le permitan responder y adaptarse rápidamente a los cambios del entorno, con el objeto de tomar decisiones estratégicas con la mejor información en sus manos.

La globalización y todo lo que esta representa a nivel de los cambios generados, son los principales ingredientes que han llevado a las organizaciones a generar estrategias, herramientas y metodologías que les permitan manejar y aprovechar de la mejor manera posible los efectos de vivir alrededor de la sobreabundancia de información, en la que el conocimiento se ha transformado en uno de los activos más importantes.

La velocidad de los cambios del mundo actual ha hecho que los métodos convencionales de análisis del entorno se transformen en herramientas cada vez menos eficaces, y es por ello que la Vigilancia Tecnológica (VT) es una de las metodologías que permite hacer frente más eficiente y eficazmente al escenario descrito; pero ¿qué sabemos de ella?, qué es?, ¿de dónde viene?, ¿para qué podemos utilizarla?, ¿quién la puede hacer, y ¿cómo se vincula con la innovación?, son algunas de las preguntas que responderemos brevemente en estas cortas líneas.

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La Vigilancia Tecnológica es una herramienta de gestión, que nos permite desarrollar por medio de un proceso metodológico la detección, análisis y comunicación de información orientada a la toma de decisiones, sobre amenazas y oportunidades en el ámbito de la ciencia y la tecnología.

Siempre ha estado presente en las organizaciones, en el análisis del competidor a través de las ferias y exposiciones, en el análisis de los productos del competidor, los estudios sobre clientes y proveedores, los reservorios de datos y el análisis de las publicaciones de carácter científico, todo ello conocido como vigilancia tradicional (Escorsa y Valls, 1997), pero es a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, cuando la VT se institucionaliza y se establece una relación de aceptación y compromiso, constituyéndose formalmente unidades y equipos con infraestructura y recursos para su desarrollo.

La VT se utiliza para: “ANTICIPAR: detectando cambios en nuevas tecnologías, máquinas, mercados, competidores. REDUCIR RIESGOS: detectando amenazas, sobre patentes, productos, reglamentaciones, alianzas, nuevas inversiones. PROGRESAR: detectando las desfases entre nuestros productos y las necesidades de clientes, entre nuestras capacidades y las de otros competidores…” (Fundación COTEC, 1999, p. 21).

Y puede ser llevada a cabo por equipos de trabajo multi, trans e interdisciplinarios con el manejo de conocimientos y técnicas para la selección, organización, estructuración y análisis de información, junto con técnicas gerenciales modernas.

Finalmente, toda organización innovadora en cualquiera de sus ámbitos a nivel de productos, procesos, organizacional, de mercadeo, social, debe y puede utilizar esta herramienta sin importar su tamaño, alcance geográfico, sector, el producto o servicio que genere, en el ámbito público o privado.

El costo de la ignorancia y el desconocimiento ante estos aspectos es elevado, las empresas pierden millones de dólares al año en investigar, por ejemplo, innovaciones ya patentadas, en utilizar tecnologías menos costosas pero más obsoletas, que al final lo que supone es un enorme despilfarro de recursos que podrían haberse destinado a otros proyectos, o en tratar de alcanzar a la competencia con innovaciones que no corresponden a sus recursos y capacidades reales.