Agua proveniente del Tuy II

Tuy -Sistema Acueducto Caracas

Experto de la USB cuestiona audio sobre sólidos disueltos en agua proveniente del Tuy II

Un audio anónimo hecho viral, que circula en las redes sociales desde hace semanas, ha sumado una preocupación más a los caraqueños, al afirmar que se han encontrado “sólidos disueltos” en el agua que llega a algunos sectores del sureste de Caracas y que son “imposibles de eliminar con ningún tipo de filtro para potabilizar”, cuya efectividad se limita a los sólidos en suspensión.

Ante la cantidad de reenvíos del audio recibida por el profesor Fernando Morales, licenciado en química e investigador de la Universidad Simón Bolívar en las áreas de remediación de sitios contaminados, calidad y tratamiento de agua, el experto decidió realizar las pruebas pertinentes para determinar la veracidad de la denuncia anónima.

El profesor Morales, quien además es coordinador de la Unidad de Gestión Ambiental de FUNINDESUSB, no se detuvo por el hecho de que su laboratorio estuviera cerrado a causa de la pandemia y realizó el ensayo, denominado prueba de jarras, en la cocina de su casa. Allí, reprodujo el procedimiento estándar que debe realizarse para el proceso de clarificación (eliminación de la turbidez), tomando como muestra el agua procedente del Tuy II, captada en el sector Caurimare el 15 de mayo, antes de entrar al tanque de un edificio.

En una empresa hidrológica este proceso de filtración se realiza a través de lechos de arena, sin embargo, para simular el proceso, el investigador agregó a la muestra de agua, sulfato de aluminio como coagulante-floculante y bicarbonato de sodio, con la finalidad de mantener suficiente alcalinidad. El primero es una sustancia idéntica a la utilizada por las empresas hidrológicas y que puede encontrarse en cualquier farmacia, por cuanto se usa como coagulante para heridas superficiales y, el segundo, es utilizado en repostería. Aunque en las plantas de tratamiento se usa CaOH2 y no bicarbonato, este es válido para realizar el experimento.

El sulfato de aluminio tiene la propiedad de disolverse en el agua y precipitarse como hidróxido de aluminio, arrastrando las partículas muy finas en suspensión, tal como lo reprodujo el profesor Morales. Posteriormente, comparó el agua clarificada con el agua de su casa, previamente filtrada por un cartucho de 0.5 micras, y observó que el líquido quedó completamente transparente, “lo que demuestra que no se trataba de sólidos disueltos sino en suspensión”, cuestionando así la afirmación del audio.

El segundo experimento casero, realizado por el profesor Morales, fue pasar el agua turbia a través de un filtro de 0.5 micras, después de lo cual el agua se clarificó completamente. Por último, el sólido en el agua se disolvió al añadir una pequeña cantidad de un producto de limpieza de cerámica cuya sustancia activa es el ácido clorhídrico. Como conclusión, el investigador indica que “al evaluar ambos resultados y considerar el origen del agua del Tuy II (embalses Lagartijo, Taguaza y Taguacita) podemos afirmar, con un alto grado de certeza, que la turbidez y color aparente (no real) se deben a hidróxido férrico muy fino, coloidal”, que puede eliminarse en casa con un filtro de 0.5 a 1 micra.

Los resultados de estas pruebas, relativamente simples, indican que probablemente el motivo de alarma más importante era infundado, al tiempo que sugieren medidas sobre la calidad del agua.

Es importante señalar que este resultado se obtuvo para una muestra específica de agua del sistema Tuy II y que cualquier conclusión más general, o para otro sistema de distribución, requeriría de un muestreo más amplio y de acuerdo con las exigencias estadísticas para este tipo de pruebas.

El profesor Morales advierte que, debe evitarse el uso de aditivos que se ofrecen en el mercado para la clarificación del agua, pues produciría lodos en el fondo de los tanques, generando problemas mayores para la calidad del agua.

Por último, dijo, “es necesario que la comunidad sepa que en Venezuela, la Gaceta 36395 establece los límites para la calidad del agua potable, los cuales son un reflejo fiel de las recomendaciones de la OMS”. Dentro de los parámetros denominados organolépticos, se considera la turbidez, el sabor y el olor, propiedades que pueden ser percibidas por los sentidos. Para que el agua que llega a nuestras residencias por tuberías se considere potable “debe ser completamente transparente, sin olor y su sabor debe ser aceptable por la mayoría de los consumidores”. Otra propiedad es el cloro libre residual que debe estar entre 0,3 y 0,5 mg/L en los puntos de consumo.