La restauración de arrecifes de coral

La restauración de arrecifes de coral 1

El profesor de la Universidad Simón Bolívar, Aldo Croquer, cuyas líneas de investigación se centran en los diferentes factores de estrés en la salud de los arrecifes de coral y dinámica de las enfermedades de los corales del Caribe, nos habla, en este artículo de divulgación científica, sobre el deterioro acelerado en el estado de salud de estos importantes ecosistemas y lo que significa la propuesta de restauración para aminorar la creciente pérdida de su funcionalidad y resiliencia.

Los arrecifes de coral son los ecosistemas más biodiversos del planeta, el hogar de millones de especies que representan el 25% de toda la vida marina descrita en los océanos tropicales. Ocupan casi el 1% de la superficie total de los océanos, por lo que su valor en términos de biodiversidad solo es comparable con los bosques tropicales lluviosos. Estos ecosistemas proveen a las sociedades humanas de una cantidad importante de bienes (tangibles) y servicios (intangibles) de los cuales se benefician millones de personas asentadas en regiones costeras, especialmente en países en vía de desarrollo, los más vulnerables a los impactos del cambio climático global. Es por ello que la salud de los ecosistemas coralinos determina el bienestar de actuales y futuras generaciones.

En las últimas décadas, se ha registrado un deterioro acelerado en el estado de salud de estos importantes ecosistemas. La pérdida sin precedentes de poblaciones de corales formadores de arrecifes y la extracción de otras especies clave para el funcionamiento de estos ecosistemas ha precipitado la reducción de extensas áreas ocupadas por arrecifes de coral, hasta el punto de que la capacidad natural de recuperarse de factores de estrés se encuentra en jaque.

Esta situación ha sido denominada la crisis de los arrecifes modernos, definida por ecosistemas disfuncionales con menos capacidad de proveer beneficios a las poblaciones humanas.

El incremento en la frecuencia e intensidad de estresores locales (e.g. sobrepesca, desarrollo costero, pérdida de calidad de agua) y globales (e.g. cambio climático, acidificación y brote de enfermedades coralinas) es la causa que impulsa la crisis de los arrecifes modernos. La restauración de arrecifes de coral surge como una de las respuestas que se ha propuesto para aminorar la creciente pérdida de funcionalidad y resiliencia.

Por definición, la restauración engloba todas las acciones ideadas e implementadas por el hombre para asistir a la recuperación de un ecosistema, de forma que retome su condición previa. Muchas veces estas condiciones originales no son recuperables -en cuyo caso se habla de rehabilitación-, solo son mejorables o incluso simplemente es imposible alcanzar la meta de restaurar, para lo cual se opta por  “reemplazar” al ecosistema original. La base teórica y práctica de la ciencia de la restauración de ecosistemas proviene de estudios realizados en ecosistemas terrestres.

La restauración de arrecifes de coral es una disciplina relativamente nueva. Los primeros intentos datan de finales de la década de los 80, cuando se empiezan a hacer los primeros intentos de trasplantes de coral directos desde arrecifes sanos para repoblar arrecifes deteriorados en el Caribe y el Pacífico Panameño. A finales de los 90, estas técnicas fueron implementadas por investigadores de INTECMAR (USB) y el Laboratorio de Ecosistemas Marino-Costeros (LEMAC) de la UCV en los arrecifes del Parque Nacional Morrocoy, Venezuela.

Estos esfuerzos representaron un intento de recuperar los arrecifes del parque luego de haber perdido su cobertura viva durante un evento de mortalidad ocurrido en el primer trimestre de 1996. Actualmente, la restauración coralina ha avanzado del simple trasplante directo hasta múltiples técnicas que incluyen la propagación asexual y sexual de corales y la incorporación de tecnología de sensores remotos para la selección de sitios que maximizan la supervivencia de los propágulos.

Un propágulo es un fragmento de coral y/o un coral recluta (apenas de semanas de vida) que se utiliza para sembrar a los arrecifes, vía propagación asexual o sexual.

La propagación asexual puede hacerse desde viveros instalados en el agua (e.g. mesas, marcos o sogas) y viveros instalados en tierra con una técnica conocida como micro fragmentación. Los viveros de agua tienen por objetivo dar una estructura de soporte para fragmentos de coral que son sujetados a las estructuras para promover el crecimiento coralino y asegurar una fuente de propágulos para sembrar los arrecifes cercanos. La micro fragmentación se basa en la partición de colonias coralinas en pedazos de entre 1-2 cm para promover y acelerar el crecimiento de los fragmentos y repoblar áreas coralinas con el trasplante. La ventaja de las técnicas de propagación asexual es que son rápidas, fáciles de implementar y además permite incorporar diferentes especies de coral a los esfuerzos de restauración. La desventaja es la pérdida de diversidad genética y, en ocasiones, la alta mortalidad de los fragmentos asexuales por depredación.

La propagación sexual se basa en la reproducción asistida de corales. Para ello, se colectan huevos de coral de especies que por lo general se reproducen una vez por año. El proceso pasa por la elaboración de calendarios que predicen la fecha en que los corales se reproducen en cada localidad, la colecta de gametos femeninos y masculinos, seguido de la fertilización, producción de larvas y asentamiento asistido sobre superficies curadas en el laboratorio. El resultado son cientos de miles de corales de menos de 5 mm en diámetro que son aclimatados en piscinas en el arrecife, para luego ser trasplantados al arrecife. La ventaja de estos métodos es la producción de cientos de miles de propágulos de diferentes especies con diversidad genética; la desventaja son los costos y el tiempo que se requiere para estas actividades, además de la alta mortalidad generalmente registrada en los propágulos trasplantados.

Indistintamente de la estrategia utilizada, la restauración de arrecifes de coral presenta 3 grandes retos que aún no han sido resueltos: (1) el escalamiento de los esfuerzos, dado que actualmente solo se han logrado casos exitosos en áreas menores a 1 km², (2) el tiempo que se requiere para poder tener resultados tangibles es largo y (3) el costo asociado de la restauración es muy alto. Además, aún se tienen dudas si la restauración de la funcionalidad de un arrecife es posible debido a la intrincada red de procesos físicos, biológicos y ecológicos que operan a diferentes escalas espaciales y temporales.

El camino de la restauración de arrecifes coralinos es largo y los retos están delante de nosotros. Es claro que la mejor restauración es la que no requiere ser ejecutada debido a que se han tomado medidas preventivas, que establecen las causas que pueden determinar el declive de la salud arrecifal y, además, se tienen planes de mitigación claros y alcanzables a corto, mediano y largo plazo para reducir el impacto de estas amenazas.


Aldo Croquer
Profesor del Departamento de Estudios Ambientales
Director del Laboratorio de Ecología Experimental
Universidad Simón Bolívar, Venezuela