Problemática del sistema eléctrico venezolano

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Capacidades de la USB contribuirían a entender y paliar problemática del sistema eléctrico venezolano

La Universidad Simón Bolívar cuenta con las capacidades que contribuirían a entender y aminorar la problemática del sistema eléctrico venezolano que, al primer cuatrimestre de 2021, presenta un déficit que ronda los 2000 megavatios. Sobre esta realidad, el profesor Juan Bermúdez, coordinador de la Unidad de Gestión Redes Eléctricas Inteligentes de Funindes-USB, considera que hoy en día “hay elementos objetivos para sentirse razonablemente optimista con respecto a la recuperación del país y del sector eléctrico nacional”.

La carencia de servicios públicos en Venezuela ha dejado de ser una crisis para volverse ya un problema estructural. “Se fue el agua”, “no hay luz”, “no tengo Internet”, “no hay transporte”, son frases altamente recurrentes en el hablar, postear y repostear de los venezolanos. Sin embargo, si hay algún servicio al que se han vuelto especialmente sensible es, sin lugar a dudas, el servicio eléctrico. 

Qué los venezolanos están acostumbrados a los apagones, es una verdad ineludible, pero el blackout que en marzo de 2019 dejó a oscuras durante cinco días consecutivos al país entero, los ha puesto a convivir con el fantasma de que al menor parpadeo de la luz podrían revivir el mismo sombrío y prolongado episodio.  

Se estima que Venezuela tiene actualmente una producción de 10000 megavatios y presenta un déficit que ronda los 2000 megavatios. Subsanar esta situación requiere más que una inversión financiera, es necesario contar con capacidades asociadas al conocimiento, tecnología, asesoría y recursos humano con formación técnica, profesional y gerencial.

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Es justamente por ello, que el profesor Juan Bermúdez, docente del Departamento de Conversión y Transporte de Energía de la Universidad Simón Bolívar y coordinador de la Unidad de Gestión Redes Eléctricas Inteligentes (UGREI) de Funindes-USB, se siente “razonablemente optimista frente al futuro del país” y, particularmente, de la universidad que representa. Una institución sólida que ya tiene 50 años de vida, con un enorme prestigio nacional e internacional, como uno de los primeros centros de investigación y enseñanza en ciencia y tecnología del país. “No es solo una sensación, hay evidencias para sentirse optimistas”.

Doctorado en Ingeniería Eléctrica, Sistemas de Potencia y Técnicas de Alta Tensión en el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Mánchester, Inglaterra, el experto recordó que “la USB fue equipada originalmente con dineros del Estado y del BID y visión de primer mundo, incorporando laboratorios pesados, que en muchos casos son únicos en Latinoamérica por su capacidad técnica y tecnología de punta, que se mantienen en buena parte operativos y con personal altamente calificado”.

A ello, añade lo que considera ya una realidad, “los profesionales calificados que están retornado de forma gradual al país” y, paralelamente, la actividad de las tres fundaciones de la USB, cien por ciento operativas, como la Fundación de Investigación y Desarrollo (Funindes-USB), el Parque Tecnológico Sartenejas y Artevisión, cuyo objetivo es ofrecer soluciones a la sociedad y al sector empresarial, a través de las capacidades de la universidad. “Todas ellas, siguen haciendo esfuerzos sostenidos por capturar proyectos a nivel nacional e internacional, ofreciendo asesorías y, en el caso de Funindes, además, con una cartera importante de cursos de capacitación, muchos de ellos que se realizan a través de su plataforma virtual”. 

Otro de los elementos que hacen pensar en la factible recuperación de los servicios públicos y concretamente del área de su competencia, al entender de Bermúdez es el proceso de dolarización informal que se desarrolla en el país y “que parece estar aquí para quedarse, lo que ha oxigenado a la economía transversalmente y está logrando reducir la ausencia de bienes y servicios que asfixiaba al país hace tres o cuatro años atrás”, sin desconocer que “siguen existiendo muchas desigualdades sociales que habrá que ir corrigiendo, en la medida en que la economía se asiente”. Asimismo, “la ausencia del control de precios es una excelente señal”, dice. “La producción agrícola y las exportaciones crecientes, son una refrescante noticia”.

El profesor uesebista está convencido de que en estos momentos las restricciones geopolíticas y sanciones económicas que pesan sobre el país, así como la pandemia mundial, son limitantes fuertes con las cuales hay que lidiar para poder acometer labores propias de la universidad. “Pero entendemos que se aproximan soluciones como son la vacunación masiva y una posible reconsideración de las sanciones”. 

Otro de los aspectos fundamentales que rescata el experto es el de las privatizaciones que se pueden dar en el país en diferentes órdenes del sector productivo, “lo cual vendría a reducir la abultada nómina pública, liberando recursos para atender a los sectores más afectados de la sociedad”.  

Todo esto se apoya en los inmensos atractivos que ofrece Venezuela a los inversionistas, “junto a la percepción de que el país reclama labores de privatización serias, que oxigenen a la industria privada y la economía en general y que reduzcan la carga económica sobre el Estado a través de un mejor balance en el número de empleados públicos y los que eventualmente serían empleados por un renaciente sector privado”.

Lo que hay que hacer para reactivar el sector eléctrico

Venezuela se ha caracterizado históricamente por utilizar las energías renovables de manera masiva, y todo parece indicar que lo seguirá haciendo. 

A pesar de que a nivel internacional existen posiciones con respecto a que la energía hidroeléctrica de alta capacidad (grandes represas) daña al ambiente de manera irreversible y por ende no puede considerarse propiamente renovable, Bermúdez asegura que ello “no debe desalentar ningún desarrollo energético en el país, ya que contamos con un potencial enorme para la energía de naturaleza hidroeléctrica, dado por los ríos Caroní, Caura y los afluentes de occidente, en menor escala”.

Lo que hay que acometer a la brevedad posible, explica, es la rehabilitación de las plantas hidroeléctricas de occidente y del Caroní, en primer lugar, y concluir el desarrollo que aún no ha entrado en servicio del complejo Tocoma. 

Posteriormente, habría que estudiar el desarrollo del alto Caroní, que tiene un potencial del orden de los 15 mil megavatios, proyecto que estaba en poder de la antigua CVG Edelca y ahora en manos de Corpoelec. “También contamos con el potencial completo de los ríos de occidente, con plantas de menor envergadura”.

Con este potencial hidroeléctrico, “no se ve de manera inmediata el establecimiento en Venezuela de grandes granjas eólicas o de grandes parques fotovoltaicos, desde el punto de vista de transmisión. La energía renovable, no hidráulica, se puede ver más en el contexto de los grandes usuarios que pueden estar persiguiendo la instalación de parques moderados, con asociaciones y con inversionistas independientes, al igual que en zonas residenciales, a título de respaldo, con inversores inteligentes no conectados a la red local”.

La tecnología necesaria

Para el profesor Bermúdez, en el aspecto tecnológico asociado a las áreas de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, el sector eléctrico venezolano necesariamente tendrá que contar con conceptos y tecnologías modernas como las que ya se formulan a nivel internacional, entre las cuales se puede mencionar: 

  • Mercados eléctricos con precios instantáneos, para estimular la competencia.
  • Ahorro energético. 
  • Avances en la electrónica de potencia y sistemas de optimización / control.
  • Erradicación de energías contaminantes.
  • Incorporación a la era del hidrógeno, tanto el hidrógeno verde de procesos de electrólisis, como el hidrógeno azul proveniente del gas natural.
  • Almacenamientos de electricidad, que están sufriendo un proceso de transformación impresionante, de rápida respuesta operacional. 
  • Instalación de líneas de muy alta tensión del orden de los 1100 KV en corriente alterna. 
  • Incorporación  de nexos de corriente continua de gran capacidad del orden de los 1000 megavatios, con válvulas electrónicas (transistores), para poder manejar el severo problema de potencia reactiva que existe y existirá en el país.
  • Incorporación de novedosas tecnologías de distribución subterránea de energía en las grandes ciudades. 
  • Uso de celdas de celdas de combustible a nivel de baja tensión.
  • Presencia de desarrollos de energía solar fotovoltaica y energía eólica, particularmente en el área de los grandes usuarios. Sin descartar otras tecnologías como biomasa, mareas, geotérmica, entre otras.
  • Visualización de los grandes usuarios como actores activos en el control horario e instantáneo de voltaje y frecuencia (prosumers), a través de los modernos conceptos de flexibilidad que se manejan a nivel internacional. 
  • Presencia de múltiples actores, tipo productores independientes (IPP) o grandes usuarios instalando parques o granjas de pequeña capacidad de energías renovables (con pocos megavatios) para suplir sus necesidades más inmediatas, buscar economía en sus procesos y diversificación empresarial. 
  • Incorporación de Venezuela a la interconexión eléctrica regional, con líneas de 400 y 765 KV, o nexos de corriente continua. Con el potencial hidroeléctrico del país, sería una excelente oportunidad de negocios, además del natural fortalecimiento operacional del sistema. La interconexión masiva con vecinos inmediatos como Brasil y Colombia es una imperiosa necesidad.

Unido a este desarrollo tecnológico, “hay que mantener en mente que Venezuela sigue y será siendo por muchas décadas un país con extraordinario potencial petrolero. Así que es necesario visualizar que en el futuro la generación térmica continuará siendo un agente importante y tendremos que buscar las tecnologías adecuadas para seguir desarrollándola. Una salida para producir energía electrica sería quemar hidrógeno azul, proveniente del gas natural”.  

La potencialidad de la Universidad Simón Bolívar

Es justamente sobre los aspectos mencionados, donde entran instituciones como la Universidad Simón Bolívar, que cuenta con laboratorios, conocimiento y profesionales preparados para llevar adelante proyectos de investigación, desarrollo e innovación, reitera el experto. “Lo cual nos coloca en una situación de ventaja, cómo fue en el pasado, para acometer labores de extensión con éxito y con factibilidad técnica y económica”. 

Entre los laboratorios más importantes de la USB están el de Alta Tensión y el de Conversión de Energía Mecánica, que mantienen parte de su personal fundamental y sus equipos en funcionamiento “Esto nos permite decir que, en general, contamos con la base para ofrecer servicios de asesoría a nivel nacional e internacional, así como ensayos de laboratorio, proyectos de ingeniería y estudios, sin descartar actividades de extensión en las áreas blandas cómo serían recursos humanos y de gerencia, vinculados con el área eléctrica”.

Otro de los logros que le daría alta potencialidad a la universidad, añade el profesor uesebista, es la RED USB MUNDO, creada hace poco más de un año por Funindes, Artevisión y el PTS, junto a la Asociación de Egresados de la USB, para agrupar las capacidades, competencias y conocimiento de los uesebistas en el mundo. Su finalidad es impulsar acciones que propicien nuevos vínculos entre egresados, profesores y empleados, activos y jubilados de la Universidad Simón Bolívar, con el entorno nacional e internacional, a fin de que puedan ofrecer y demandar programas de formación bajo la modalidad presencial o virtual, servicios de consultorías, participación en proyectos de investigación y desarrollo, o iniciativas de emprendimiento, startup y desarrollos tecnológicos. 

De manera que hay razones concretas y evidentes para sentirnos razonablemente optimistas frente al futuro del país, asegura el profesor Bermúdez, ya que contamos no solo con personal capacitado dentro del campus, sino en todos y cada uno de los lugares del mundo donde se encuentren nuestros trabajadores y egresados, para poder seguir impulsando desde la USB y fuera de ella, el desarrollo y visibilidad de la Universidad Simón Bolívar en pro del impulso y avance de la sociedad venezolana.